¿Te apetece una boda original? ¿Tienes ganas de que tu gran día sea recordado durante mucho tiempo? Necesitas empezar a plantearte que quizás la tuya debería ser una de esas elegantes bodas de invierno que tantas veces te han hecho soñar.

Aunque a muchos les apetece el verano por sus exteriores, el invierno, la verdad, es que cada vez nos da más tregua… Existen espacios muy especiales en los que no todo es su jardín y, respecto al clima, si bien el frío está presente, también hay muchos días de sol radiante.
¿Te imaginas cómo sería?

Sensaciones rescatadas de bodas de invierno

A veces es por motivos profesionales, otras porque a ti o al novio no os gusta el calor excesivo, y, sí, también hemos conocido a novias que desde el principio no se planteaban otra opción. Al final, sea por la razón que sea, los meses más fríos vienen cargados de celebraciones todos los años, que animan unas fechas de más recogimiento y convierten el sí quiero en una fiesta única.
Realmente, las bodas de invierno son algo diferente y original… quizás no es la opción número uno para todas las novias, pero se trata de una alternativa valiente y que dice mucho de quienes la eligen. Son días que consiguen hacer mella en todos los presentes y dejarles un buen sabor de boca.

Y, por nuestra experiencia, las bodas de invierno pueden terminar siendo las más bonitas:

  • Los trajes de novias son increíbles: lejos de los vestidos más livianos, las protagonistas se decantan por tejidos más ricos, más trabajados, con detalles como las mangas largas, que las estilizan, las capas y los terciopelos, que añaden distinción a su imagen, y apuestas en general más vintage que resaltan por estar en el marco apropiado.
  • Los detalles son más espectaculares: en las bodas de mañana, las invitadas aparecen con sus grandes tocados y pamelas, el calor no es un impedimento para acudir a su cita tal y como habían deseado hacerlo. Por la noche, en las bodas de invierno pueden verse joyas que lucen muchísimo y no recargan tanto como en los vestidos de verano.

  • La decoración se vuelve espectacular: todo es más elegante y romántico… las novias que eligen el minimalismo alcanzan resultados magnéticos y muy potentes; quienes se van al extremo contrario y apuestan por lo barroco, se encuentran con todo de su parte para convertir cada espacio en una explosión de buen gusto.

  • Las flores de esta época te ayudan a salirte de la norma: cuando las bodas de invierno se celebran en el mes de diciembre, se puede tener la ocasión única de aprovechar el momento para incorporar decoraciones navideñas a los mejores momentos de un día que, ya de por sí, es tan especial. Imagina dar el sí quiero junto a un árbol de navidad gigante, cuidadosamente decorado. Intenta visualizar la cara de tus invitados al entrar en el lugar donde se degustará el menú y descubrir las mesas decoradas con flores de pascua, acebo, musgo… ¿Habías pensado que la decoración de esta fecha podría tener en el rojo a su color central?
  • Los platos se disfrutan mucho más: aquí no hay duda en servir un plato caliente. Una cremita para calentar el cuerpo y un pescado de temporada. En las bodas de invierno se come más y se disfruta más… No hay que preocuparse por que los invitados puedan deshidratarse y morir de calor, la prioridad no son las bebidas sino la elección de platos contundentes, cocinados con esmero, con ingredientes de calidad y bien maridados.


 

Bodas de invierno: claves de decoración mes a mes

Pese a que hasta el 21 de diciembre no se hace oficial, la temporada de bodas de invierno a veces se da por iniciada a finales de noviembre, cuando todavía estás a tiempo de utilizar los colores del otoño y dejar que los naranjas, teja, ocre, y rojos se conviertan en protagonistas de instantes para el recuerdo.

Aunque, si las medias tintas no te valen y quieres ir a por todas, entonces estamos seguros de que reservarás finca para dar el sí quiero en los meses más fríos del año, en esos días en los que las bodas de invierno se vuelven aún más majestuosas, como historias sacadas de un cuento. Para ayudarte en tu búsqueda de inspiración, queremos proponerte algunas claves:

  • Diciembre: ya es evidente que los días son más cortos… pero las bodas son más largas que en los meses de verano. Las personas mayores y los niños no están tan cansados y lo dan todo, Es genial ver disfrutar a la gente que quieres y una locura celebrar algo tan íntimo y especial en mitad de pequeñas y tintineantes luces navideñas, con una decoración en tonos oro, en blanco o en rojo, aprovechando la flor de pascua.
  • Enero: recurre a una forma muy fácilmente reconocible, que da mucho juego y que puede convertirse en símbolo de tu boda. Las hojas de roble, con sus pequeñas ondas, pueden acompañaros en la cuenta atrás hasta el gran día, si decides emplearlas para personalizar tus invitaciones de boda.  Una vez que llegue el sí quiero, puedes teñirlas de colores para que cuelguen del altar como un arco iris invernal, dejarlas en su estado natural para construir vuestro propio camino hacia él y emplearlas como parte de centros de mesa con mucho carácter.

  • Febrero: a pocas semanas del inicio de la primavera, cuando los almendros florecen y las mimosas empiezan sus primeros brotes, tienes la excusa perfecta para un gran día de revista. Las bodas de invierno que saben esperar hasta la recta final de los meses más fríos, se encuentran con plantas de ensueño a las que, en otras épocas no es posible recurrir. Son ellas las que hacen muy diferente una celebración, poniendo un toque mágico inolvidable.


Con el frío apetece juntarse, celebrar y crear momentos únicos. Realmente una fecha tan especial es para esto y las bodas de invierno consiguen resultados excepcionales. ¿Cuál es tu mes invernal favorito?