“Nuestra historia comenzó hace ya 6 años en unas clases de inglés, donde nos conocimos y empezamos a ser los mejores amigos y confidentes.

Nuestras conversaciones se alargaban hasta altas horas de la noche, nos contábamos la vida y nos imaginábamos un futuro juntos.

Las circunstancias hicieron que nuestros caminos fueran en paralelo, sin separarnos nunca pero sin llegar a estar juntos, aunque los dos sabíamos que llegaría algún dia.

Y ese día llegó una noche estrellada en Asturias, alli surgió la magia que nos acompaña hasta hoy.

Alli, 6 años después, Miguel me pidió matrimonio un 9 de noviembre de 2019 y alli decidiriamos pasar el resto de nuestra vida juntos.

Después de aquel SI no nos esperábamos lo que estaba por venir, una pandemia que paralizó el mundo y las vidas de todos, momentos muy duros pero que nunca consiguieron apagar ni una chispa de la ilusión que teníamos por casarnos. No sabíamos en qué condiciones sería, pero nunca nos planteamos cancelar ni aplazar nuestra fecha inicial, el 26 de junio de 2021.

El proceso fue largo y difícil a veces, pero no cambiaríamos ni una sola de las decisiones que tomamos. Teníamos tiempo, asi que planificamos todo con calma, con mucho cariño y detalle, lo más importante para nosotros era que nuestros invitados se sintiesen cuidados, incluídos en la boda y que la disfrutasen tanto como nosotros.

Lo primero que elegimos fue la finca, después de visitar muchas, cuando llegamos a El Gasco (@fincaelgasco) los dos sentimos que era nuestro sitio. Tiene esa magia que se palpa desde fuera, algo tan especial que te atrapa. Y la elección no pudo ser más acertada, el día de nuestra boda irradiaba luz por donde mirases, parecía un cuento hecho realidad. En esto también ayudaron los chicos de Luces de cuento (@lucesdecuento), que hicieron que la finca luciera aún más bonita si cabe.

En cuanto al catering, no tuvimos ninguna duda en elegir El Laurel (@laurelcatering), ya nos lo habían recomendado algunos amigos, pero cuando pruebas uno solo de sus platos basta para comprender su fama. Elena y Lola son encantadoras, siempre optimistas y poniendo facilidades, de una profesionalidad exquisita. Las mesas no pudieron quedar más bonitas, la organización fue de 10 y no hay mejor crítica que la gente repitiera platos de lo ricos que estaban.

Los encargados de inmortalizar todos los momentos de la boda fueron el equipazo de Click10 (@click10fotografia), además de que son un amor, la calidad de las fotos es tremenda, un recuerdo para toda la vida, fue otra de las mejores decisiones que tomamos. Son una apuesta segura!

Con el vestido de novia di muchas vueltas, pero al final me decanté por Cristina, de Valenzuela Atelier (@valenzuelaatelier). Desde el principio captó mi esencia, supo reunir en un vestido mi personalidad, mi forma de ser, consiguió que no me sintiera disfrazada y que fuera tan cómoda que me resultó muy fácil llevar el vestido. Un sueño hecho realidad, ir a su atelier y contar con su equipo es como sentirte una princesa, el proceso fue tan bonito que nunca lo olvidaré.

El toque de color lo puse en los zapatos y el ramo, tenía claro que serían en burdeos y Salomé de Salo Madrid (@salo_madrid) me ayudó a encontrar los que mejor se adaptaban a mi, eran tan cómodos que no me los quité en toda la noche. Del ramo, también con toques burdeos, se encargó Búcaro (@floresbucaro), una preciosidad y el mejor complemento.

Los pendientes me los regaló mi mejor amiga (@ines.alonso.315), de Agatha, no podían ser más bonitos y tener más significado para mi.

Del maquillaje se encargó el equipo de Yael Maquieira (@yaelmakeupteam), me dejó guapísima y muy natural, no suelo maquillarme mucho y ella supo a la perfección cómo resaltar mis rasgos. Además de que es un amor, los nervios fueron mucho más llevaderos cantando con ella a Alejandro Sanz, a voz en grito, fue un momento divertidisimo.

Para el chaqué de Miguel contamos con Trajes Guzman (@trajes_guzman), todo un acierto, no podia estar más guapo, le quedaba como un guante y muy cómodo. Los padrinos y testigos también llevaron sus chaques, todos guapísimos.

Después de un año difícil y con todas las dificultades añadidas, parece que al final todo se alineó para que ese dia fuera redondo, algo ayudarían nuestros angelitos de la guarda, su ausencia fue notable, pero estaban acompañándonos y ayudándonos desde arriba.

La boda salió mejor de lo que habíamos imaginado, un dia tan especial que será inolvidable. Todos nuestros invitados quedaron encantados, se sintieron muy cuidados y apreciaron todos los detalles que habíamos preparado. Repetiríamos este día mil veces, lo recordamos con muchísimo cariño y desde luego fue el dia más bonito de nuestra vida.”