Una boda eco debe planificarse cuidadosamente para que ningún elemento pierda alineación con tu idea de base. Debe contar con una decoración basada en elementos naturales, una cena sentados inspirada por los productos de la tierra y un final apoteósico para la degustación del menú.

 

La cena sentados y los momentos geniales

La cena sentados o la comida del estilo que hayas escogido para tu boda serán el momento central de la celebración. Una vez concluida la ceremonia, es preciso modular la intensidad de los acontecimientos y dejar que esa inspiración eco fluya relajando el ambiente y creando armonía.

La decoración y una planificación acertada serán claves en tu éxito. Te damos unas pistas para que te conviertas en la novia más envidiada:

1. Centros de mesa para bodas. Evita lo recargado y apuesta por la simplicidad de combinaciones frescas de flores y elementos artesanales en madera y cuerda o con objetos vintage en colores claros.

 

2. Menos es más. También a la hora de escoger los meseros es importante que busques líneas puras y estilos femeninos, pero sin excesos.

3. Personalización al máximo. Elevar tu motivo de base, el hilo conductor de la decoración de boda a la máxima potencia te hará diferente. Una mesa sentados necesita que cada comensal encuentre algo original que le indique su puesto en la mesa y, en tu caso, lo mejor es que elijas acompañar su nombre por dibujos de elementos procedentes de la naturaleza: dibujos de botánica, formas que recuerden a las de las hojas o a tus frutos favoritos.

4. Pastel de tendencia. La tarta de bodas debe demostrar tu carácter directo y honesto, tu personalidad abierta y tu afán por defender los recursos naturales. Elaborada a partir de ingredientes locales, deja los artificios a un lado y se muestra tal y como es, con un delicioso y esponjoso relleno captando todas las miradas y decorada con algunas de las flores o plantas que más te gustan. Sin necesidad de artificios de ningún tipo.

Para que lleves a la práctica esta propuesta de cena sentados te sugerimos basarte, por ejemplo, en los olivos y emplear sus ramas para la elaboración de los meseros, acompañándolas de flores silvestres y latas de aceite antiguas conteniendo velas de distintos tamaños; plasmar sus hojas y frutos en las etiquetas de los puestos y completar la puesta en escena con la suelta de farolillos voladores, con su llama impregnada en el oro líquido. Después de un momento tan bonito, nada mejor que sentarse de nuevo a disfrutar de una tarta muy especial y natural.