Naty Abascal, en la boda de Rafael de Medina o Carmina Ordóñez, en la de su hijo Francisco Rivera son ejemplos de vestidos de madrina con mantilla dignos de mención. La elegancia de ambas madres, tanto en la elección de sus vestidos, como en la de sus complementos, dan las pistas necesarias para estar estupendas con un accesorio tan clásico y elegante como éste.
Eso sí, abstenerse quienes busquen la comodidad, apuesten por la vanguardia o sean tímidas, en esos casos las pamelas, tocados, sombreros o un simple recogido serán la alternativa más recomendable.
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Vestidos de madrina con mantilla: cuándo y cómo

La elección del momento apropiado lo es todo, también a la hora de decidirse por un vestido de madrina con mantilla. La belleza de un complemento tan nuestro ha de saber emplearse en las circunstancias adecuadas, que son cuando:

  • Se trata de una boda de día: nunca se deberían elegir vestidos de madrina con mantilla para bodas de tarde. Esta regla no tiene excepciones.
  • La novia está de acuerdo: pese a la importancia de la figura, tanto de la madrina, como de la madre de la novia; es la persona que se casa quien debe ostentar el protagonismo ese día. Si la novia quiere llevar un velo y ser la única con este tipo de tocado, hay que respetar su deseo.
  • Se ha optado por un modelo de vestido clásico: o, al menos, nada excesivamente vanguardista, ya que chocaría con el carácter tradicional de la mantilla, que debe complementar a la ropa elegida y no crear una contraposición, que no daría buenos resultados.

Además de respetar estas reglas de oro, para llevar bien este complemento, sea en vestidos de madrina con mantilla o en cualquier otra ocasión hay que tener en cuenta que:

  • Siempre suele llevarse acompañada de una peineta: en el caso de su utilización para acudir a una boda, habrá que tomar en consideración las medidas de la novia para intentar evitar que la diferencia de altura sea excesiva. Además, conviene prestar atención a la longitud de este complemento que, si bien añade centímetros a nuestra figura, también puede restarlos si se opta por una opción poco armónica. La virtud está en el punto medio.
  • No debería sobrepasar el largo del vestido: para evitar un efecto óptico tan poco elegante hay que decantarse por vestidos largos, de falda a media pierna o, como muy cortos, a la rodilla. La misma norma se aplica a las mangas, que tienen que llegar a la muñeca o subir hasta el codo, no enseñando nunca los hombros ni el antebrazo. Hay que recordar que está admitido el uso de guantes como acompañamiento a este accesorio.
  • Debe tenerse cuidado con los brillos: la mantilla es ya de por sí un complemento lo suficientemente llamativo, no necesita de más elementos para atraer miradas. Por eso mismo, además de limitar el brillo de la tela escogida, si es que lo tiene, hay que evitar los apliques de pedrería, salvo que sean súper discretos y ser mesurada en la elección de joyas. Cuidado también con determinados tipos de estampados, que pueden echar a perder la elegancia que la mantilla ayuda a impulsar.

Para despejar dudas sobre el buen uso de la mantilla, sólo queda decir que:

  • Es preferible acompañarla de tacón, aunque no es mandatorio.
  • No debe complementar a un modelo de pantalones, aunque sí puede verse junto con un dos piezas o un coat-dress.
  • Pese a que el protocolo indica que el color escogido debería ser el negro, lo cierto es que esta norma se ha flexibilizado y también están admitidos otros tonos, siempre que se escojan siguiendo la premisa de la discreción, como corresponde a la figura de la madrina.

Por último, tener en cuenta que lo más importante es la calidad de los complementos. Su tamaño, color y otros atributos pueden menoscabar la belleza del conjunto, restando puntos a una imagen que, de otra forma, podía haber resultado excepcional.
mantilla carmina ordoñez

Descubre las posibilidades de los vestidos de madrina con mantilla

Los vestidos de madrina con mantilla dan mucho juego. A pesar de tratarse de un accesorio clásico, la variedad de acabados y materiales ofrecen posibilidades más que suficientes, para quienes se animan a lucir una imagen así de elegante en un día tan esperado. Además de poder elegir entre casi cualquier variedad de colores y tonalidades, las interesadas en un complemento con este carácter pueden escoger entre mantillas de:

  • Encaje: es un tejido ligero compuesto de hilos de diferentes materiales, generalmente seda, lino o algodón; que se entrecruzan, dejando pequeños huecos entre ellos que aportan esa transparencia tan característica a las prendas que con él se confeccionan.
  • Chantilly: es una variedad de encaje, la más delicada, que se elabora a partir de hilo de seda.
  • Tul: es un entramado de hilo de seda, que sirve de base para los diferentes tipos de encajes o que puede usarse solo.
  • Bordadas: sea cual sea el material de base, este toque personal añade riqueza a un complemento que gana en belleza en su acabado cuando presenta detalles hechos a mano.

Por supuesto, los vestidos de madrina con mantilla adquirirán un aire mucho más especial si este complemento procede de generaciones anteriores y se ha sabido conservar en la familia, pasando de madres a hijas. En esos casos, la elección de un complemento de moda marca la diferencia y es, más que nunca, arte.

Historia y simbolismo de la mantilla

La mantilla es un elemento tradicional de la vestimenta española que ha sido utilizado durante siglos en diversas ceremonias y eventos formales. Originaria del siglo XVII, la mantilla era inicialmente una prenda de uso cotidiano entre las mujeres españolas. Con el tiempo, se convirtió en un símbolo de elegancia y respeto, especialmente en eventos religiosos y bodas. Su uso en bodas simboliza pureza y devoción, y ha perdurado como una tradición que añade un toque de sofisticación y reverencia al atuendo de la madrina.

Tendencias actuales en mantillas y vestidos de madrina

Las tendencias actuales en mantillas y vestidos de madrina destacan por la fusión de lo tradicional con lo moderno. Diseñadores incorporan tejidos ligeros y encajes finos con cortes contemporáneos que realzan la figura. Las mantillas se presentan en una variedad de colores y tamaños, permitiendo personalización para reflejar la personalidad de la madrina y el tema de la boda. La personalización se ha vuelto clave, con detalles únicos y bordados que hacen cada conjunto exclusivo y significativo.

Elegir el vestido y la mantilla perfectos para una madrina es un arte que combina tradición y modernidad. Conocer la historia y el simbolismo de la mantilla enriquece la experiencia, mientras que seguir las tendencias actuales asegura un estilo contemporáneo y personalizado. La clave está en equilibrar la elegancia clásica con toques únicos que reflejen la personalidad de la madrina y el tono de la boda. Así, la madrina no solo cumplirá con su papel tradicional, sino que también brillará con un estilo propio y significativo.