Formación2018-07-18T18:32:53+00:00

RESPONSABILIDAD

La última habilidad humana

“Sólo como un guerrero, uno puede soportar el camino del conocimiento. Un guerrero no puede quejarse o lamentar nada. Su vida es un desafío interminable, y no hay modo de que los desafíos sean buenos o malos. Los desafíos son simplemente desafíos. La diferencia fundamental entre un hombre común y un guerrero es que para el guerrero todas las circunstancias son un desafío, mientras que para el hombre común son una bendición o una maldición.” – Don Juan, de los 4 acuerdos Toltecas.

En lugar de tomar el asiento del conductor, muchos de nosotros preferimos renunciar al control y culpar al piloto. Lo hacemos porque no queremos pagar el precio del poder: la responsabilidad.

Respons(h)abilidad incondicional

La respons(h)abilidad es la habilidad para responder ante una situación. Si hay un problema en una mesa puedes decir que esa no es tu mesa y no es tu responsabilidad y seguir tu camino o elegir apropiarte del problema y buscarle solución aún cuando no fuera tu mesa ni tú hubieras ocasionado el problema. Si recibes una reclamación de un invitado, puedes elegir entre escuchar o discutir. Cuando hablo de responsabilidad incondicional, me refiero a que las respuestas no están determinadas por circunstancias externas. Si bien los factores externos influyen en nuestra conducta, siempre tenemos la posibilidad de elegir.

Tener la habilidad para responder no significa tener la habilidad para ser exitoso. Nada garantiza que lo que hagas te depare lo que deseas. Pero te asegurará que tomarás acción y tendrás éxito más allá del éxito.

La respons(h)abilidad incondicional permite que te concentres en los aspectos de una situación sobre los cuáles puedes influir. Cuando juegas a las cartas, no puedes controlar qué cartas recibirás. Si el reparto no te favorece y pasas el tiempo quejándote, lo más probable es que pierdas el juego y te sientas sin poder. Pero si comprendes que puedes elegir tu manera de jugar con esas cartas, tu predisposición será distinta. Y aun cuándo podrías no ganar, siempre podrás hacer lo mejor posible con las cartas que tienes.

En muchas circunstancias de tu trabajo o de tu vida no tienes ningún control sobre la mano que te toca. Vas a vivir una vida triste si sigues culpando al destino por la injusticia que te tocó. Respons(h)abilidad es mirar tu vida y sacar lo mejor de ella. Respons(h)abilidad es saber que no importa cuan mal las cosas parezcan, siempre hay una posibilidad de expresar tus valores frente a un desafío.

Sin culpa

La respons(h)abilidad no implica culpa. No eres responsable de tus circunstancias, sino de la manera de enfrentar esas circunstancias. Para dar un ejemplo extremo, no eres responsable del hambre en el mundo. No la causaste y tampoco la empeoraste. Existe independiente de ti. Eres, sin embargo, capaz de responder al hambre en el mundo. De hecho, el hambre mundial es un problema tan generalizado que no se puede no tomar posición frente a el. Puedes ser indiferente ante esta situación. Dejar de responder a ella. Puedes ignorarla, puedes leer sobre ella, puedes donar dinero, puedes trabajar en un comedor comunitario, puedes ser voluntario en el Peace Corps o puedes dedicar tu vida a alimentar a los hambrientos. Hagas lo que hagas, es tu elección, tu expresión de tu respons(h)abilidad frente al hambre en el mundo.

La respons(h)abilidad es fuente de poder e integridad: el poder de influir en tu situación y la integridad de hacerlo de acuerdo con tus valores.

Cómo tomar control de tu vida sin importar las circunstancias

El alma queda teñida del color de tus pensamientos. Piensa sólo en aquellas cosas coherentes con tus principios y que pueden soportar la más intensa luz del día. El contenido de tu carácter es tu elección.
Día a día, lo que eliges, lo que piensas y lo que haces es en quien te conviertes. Tu integridad es tu destino… es la luz que guía tu camino.
Heráclito

¿Eres una víctima o un protagonista?

La víctima es la persona que sólo presta atención a los factores sobre los cuáles no puede influir. Se ve a sí misma como alguien que sufre las consecuencias de circunstancias externas. Para preservar su autoestima proclama su inocencia. Dado que no tiene nada que ver con el problema, nunca se incluye a sí misma en sus explicaciones. Jamás reconoce haber contribuido en alguna medida a crear la situación que vive. Cuando las cosas salen mal, busca a quién atribuir la culpa, señala con el dedo los errores de otras personas. Para la víctima, los problemas siempre son consecuencia de acciones de los demás.

El protagonista presta atención a los factores sobre los cuales puede influir. Se ve a sí mismo como alguien que puede responder a las circunstancias externas –a pesar de que estén fuera de su control. Su autoestima es producto de hacer las cosas de la mejor manera. En sus explicaciones se involucra a sí mismo, dado que comprende que ha contribuido a la creación del problema. Cuando las cosas salen mal, el protagonista trata de entender qué puede hacer para corregirlas.

La víctima elige declararse inocente adoptando el siguiente razonamiento: “Si quiero salir airoso, no debo ser visto como parte del problema. Tengo que culpar a las circunstancias que no puedo controlar”. El protagonista, conoce la ruta del poder “Si quiero ser parte de la solución, tengo que considerarme parte del problema”.

Para tomar un ejemplo más cotidiano, recuerde alguna ocasión en la que alguien llegó tarde a una reunión. Si se le pregunta qué le sucedió, lo más posible es que responda algo así como “¡No puedes imaginarte lo pesado que estaba el tráfico! ¡Esta ciudad se está poniendo imposible!” ¿Cuál es la variable explicativa?: “el tráfico”. ¿Quién tiene la culpa?: “la ciudad”. ¿Quién es el que debe cambiar de conducta para que la persona llegue a tiempo?: “los otros conductores que ocupan las calles”. Esta explicación es “verdadera”; es cierto que si no hubiera habido tráfico la persona hubiera llegado a tiempo. Pero también es debilitante’, a menos que los demás (sobre los que el individuo no tiene ninguna influencia) modifiquen su comportamiento, seguirá llegando tarde.

El protagonista comprende que todos los resultados son consecuencia de la interacción entre el desafío y la habilidad para enfrentarlo. Si el desafío supera la capacidad de dar respuesta, el resultado será negativo, un fracaso. Si la capacidad de dar respuesta supera al desafío, el resultado será positivo, un éxito. Así que puede incrementar sus posibilidades de éxito aumentando su respons(h)abilidad.

La próxima vez que algo no salga como esperabas ¿Cómo vas a elegir enfrentarlo?

¿Eliges ser víctima y quejarte o culpar a otros y no sentirte parte del problema?

o ¿Elegirás ser protagonista y verte como parte de la solución y tomar acción?